Los minutos pasan como si fueran siglos, parece que el tiempo va contra mí. Sentada en esa silla en la que paso ocho horas al día, cinco días a la semana. Aburrida y medio dormida por la explicación, doy mi último suspiro pensando en ti. Y en un segundo, toca aquel sonido que tanto he estado esperando durante el día. Aquel sonido que me libera de ese lugar, ese timbre de la cuatro y cuarto que dice "Venga, ya has sufrido demasiado, vete a casa". Corriendo y con el peor día de mi vida, voy hacia el bus. Y, cómo no, tú ya está
s en él, esperando a que salgamos de allí.El corazón me va a 100 por hora. Intento pasar de largo como quién no te ve, pero tú me has visto, y no me dejas salir con la mía.
Me paras con un pie, y ahora, que remedio me queda, sólo puedo mirarte a la cara, eso qe no quería hacer se ha convertido en una obligación. Y a paso de tortuga, levanto la cabeza para que nos hundamos en una mirada en común.
Te miro a los ojos, y veo esa expresión de tu cara "Vamos, alégrate, no quiero verte triste". Y con sólo una sonrisa tuya, ya me hiciste reír. Una mirada en común y una sonrisa de parte de los dos... ¿quién imaginaría que sólo con eso podrías hacerme la chica más feliz del mundo? Nadie, seguramente nadie.
Y aunque nunca acabemos juntos, siempre recordaré esa sonrisa y esa mirada que me alegro un día...aquélla que cambio un día negro a uno de los mejores.
...Esperando al lunes, para que vuelvas a alegrarme el día, y la vida.


