No sé qué haré cuando ya no te tenga a mi lado, todos los días por la mañana pasando junto a ti, con tu mirada fija en mis ojos y viceversa, todo el recreo buscándote y poniendo excusas a mis amigas para pasar a tu lado, todos los días a última hora doliéndome la barriga por
los nervios de verte, todas las veces que subo al bus y te veo… todo eso se acabará pronto. Y no sé qué haré cuando te vayas, cuando me dejes sola en esa esquina donde te conocí.Y todos los días me arrepiento por no decirte lo que siento, lo que llevo ocultando desde el primer día que te conocí. Y ahora, sentada en el sofá con una manta y con los cascos de la música, me pongo a escuchar canciones tristes pensando en ti, en todos los momentos que vivimos y en todos los momentos que no podremos volver a vivir.
A veces me pregunto si de verdad el amor es bueno, si vale la pena todo el sufrimiento por el que pasas, por todos las lágrimas que te caen pensando en ese chico que te vuelve loca de amor, si vale la pena todo lo que tienes que sufrir por él… y me doy cuenta de que para llegar al verdadero amor, primero hay que sufrir. Pero después, recuerdo todos los momentos buenos; las miradas, son
risas, alegrías, guiños, cogidos de la mano… y me doy cuenta de que todo ese dolor que sufrí, que sufro y que sufriré cuando te vayas, vale la pena. Porque daría toda mi vida por un sólo segundo a tu lado, por sola una mirada, solo una sonrisa; sólo un BESO.Y es que el amor puede hacer de todo. Puede llegar a hacer que hables de sentimientos que nunca creíste tener, que nunca imaginaste que sentirías, y aún menos, que lo escribirías.
Y el amor tiene sufrimiento; duele, pero no por ello hay que evitarlo. Porque toda tu vida lo cambiarías por solo un momento con él.
Y a veces no se sabe si es puro amor, o un simple capricho. Eso lo tienes que saber tú; cuando digas que cambiarías toda tu vida por sólo una mirada, un gesto de parte de él, sabrás que estás enamorada.
Porque aunque duela, aunque haya que pasar mucho sufrimiento, al final vale la pena.


